Biografía

 

                                                           

                                                                            1. El Pacto.   (Junio de 1948).    

         

             Nuestro primer encuentro fue excitante, mágico y por supuesto no fue casual. Estaba hermosa, radiante y provocadora; pero lo que más me impresionó de ella fueron sus ojos y como miraba a los mios cuando me contaba quien era y todo lo que estaba dispuesta a hacer por mi, si yo quería.

             Hablaba con vehemencia y emoción de cosas que, entonces, me eran desconocidas: llorar, esperar, sufrir, reir, y de otras que, además de desconocidas, me parecían extravagantes cuando me explicaba en que consistían: andar, nadar, enamorarse, sudar, cansarse, aprender... Elegir...

             Lo cierto es- tengo que reconocerlo- que me dejé seducir y, sin pensarlo, hice un hatillo con la ropa que ella misma eligió y, que según dijo, era la apropiada para el viaje y de su mano crucé un mar de estrellas... ¡parecía tan real el imposible, y que "Colorín, colorado"  era un cuento!... Después, todo fundió en negro.

 

                                                           

 

 

 

                                                                             2.  Al- Basit  (El Barrio de las Casas Baratas) 1956

 

 

 

                                                 

 

                                                  

 

             Me " regaló" una madre tierna y soñadora y un padre severo y trabajador al que le gustaba la caza y el campo. Y heredé de ellos sus genes y sus costumbres y fuí, por un tiempo, lo que que ellos hicieron de mí.

             No sé si fue a consecuencia de mi nuevo traje de sangre, piel y huesos y poco más, pero recuerdo, cuando niño, haberme entregado en cuerpo y alma a todo lo que mi instinto asilvestrado   me  pedía.

              Gracias a la carencia de casi todo lo material- porque o no había, o escaseaba- con imaginación y tesón, fuí entre mis amigos del Barrio de las Casas Baratas donde crecí, un habilidoso constructor, de toda clase de artilugios, aparejos, artes y trebejos que sirvieran para atrapar cualquier cosa que volara, corriera o nadara (cepos, tirachinas, redes, liga, lazos, anzuelos, corchos...)

              En las calurosas tardes de verano, íbamos a bañarnos a las balsas de las huertas que había cerca de casa y a cazar pájaros y, según la época del  año, a coger almendras y panochas y espigas de cebada y trigo o zanahorias en invierno..

              Y jugábamos al fútbol, a las chapas y a las bolas, y a la taparuja con papeles de caramelo, y a los güitros, con huesos de albaricoques en las canaleras de los desagües de los tejados y al pirulo... y echábamos pedreas con las pandillas de otros barrios cercanos y leía y cambiaba tebeos, con manchas de pringue de la merienda en las hojas...( ahora les dicen " comic). La verdad es que nunca me faltó de nada....

              También iba, de perro con mi padre, a cazar palomas; y en invierno, por la noche, después de cenar, en la habitación de estar, recargábamos cartuchos y escuchábamos la radio mientras mi madre cosía y mis hermanos jugaban. Lo tenía todo; y entonces descubrí la música y que podía cantar.

               Cantaba, y según mi madre lo hacía muy bien, y ella, orgullosa de aquel don que decía que tenía, me sacaba al patio a cantar cuando las vecinas lo pedían: " Amalia, dile a Isidrín que cante la Campanera, o María de la O, o una ranchera... Y mi madre decía: " Anda, Isidro, sal y canta... Y yo salía y cantaba. Era tan fácil y me hacía sentir tan bien; me gustaba tanto. Solo tenía que abrir la boca y dejar salir "aquello" que escuchaba en mi cabeza y que venía de algún lugar muy escondido de ¿mi corazón?, ¿de mi alma?... Bueno, no sé, de dentro: Y guardé también este "regalo" com algo muy especial.

               Cuando cumplí doce años mis padres me "regalaron" una guitarra española y aunque entonces yo no lo sabía, dos bocacalles más allá de mi casa, vivía  "Ella".

               Entonces éramos niños, pero ya nos haríamos mayores y se cumpliría lo que estaba escrito, solo tenía que crecer y esperar.

               El tiempo y mi amor por la música me hicieron " Aprendiz de Escritor de Versos en Servilletas de Papel de Bares y Cafeterías, y de Guitarrista sin Conservatorio", mientras estudiaba para ser feliz -con algún que otro suspenso en amores quinceañeros y bailes- (aunque no era el que ponía los discos donde tu bailabas) y conseguí mi licenciatura como poeta y músico formando parte de un conjunto musical y luego de otro, y de otro y otro… y de miles de horas de guitarra, de noches sin dormir, de carretera y furgoneta, de ensayos y escenarios y de alma y corazón, bloc y lapicero…

                                                                                  

                                                                                       

 

                                                                            

                                                                                               3. Ella  (Marzo de 1972)

 

 

                                                    

 

                                                                              

                                                                              

 

                  Conocí a Hortensia en la primavera del 72, recién terminada la mili. Yo tenía 24 años y andaba enredando con la música, como siempre.

                  Con " El Lobo", " el Mada", Rodolfo y "el Boti", habíamos hecho " La Banda". Una orquesta para tocar en los bailes, con el único fin de ganar algo  de dinero que siempre venía bien.

                  Con alguno de ellos, como en el caso de Luis, el Lobo, había tocado en otros grupos antes de irme a la mili ( La Cosa- 1971), o con Rodolfo ( Los Nijar, 1966), y tenía una gran amistad; el resto de compañeros eran músicos veteranos que empezaron a subirse a los escenarios cuando yo, con 14 años, en los inicios en España, de la música pop y de " los Conjuntos".

                   También habia empezado a dar clases a un grupo de chicas que querían aprender a tocar  la guitarra; y allí estaba ella. Bonita, alta y delgada. Tenía el pelo castaño y los ojos marrones, limpios y alegres y una sonrisa encantadora... y se llamaba Hortensia.

                   Conocerla fue lo mejor que me había pasado nunca. Ella trajo a mi vida tanta emoción y tantas ganas de vivir que me parecía imposible que fuera yo el protagonista de aquel sueño.

                   ¡Era tan hermosa!. A mi se me reían los huesos con solo verla. ¿Como era posible que hubiera vivido a dos pasos de mi casa y yo no la hubiera visto nunca?. ¡Si estaba allí al lado!. ¡Si yo era amigo de sus hermanos!. ¡Si había pasado por su puerta mil veces para ir a jugar al fútbol en la era que había enfrente de donde ella vivía!. Simplemente, no había llegado el momento.

                   Nunca me había sentido tan bien. Siempre estaba contento y de buen humor. Salíamos a pasear por la ciudad todas las tardes y cuando al anochecer regresábamos  al Barrio y la acompañaba hasta su casa y nos despedíamos en la puerta con un beso y " hasta mañana, sueña conmigo..." ya estaba deseando que llegara el día siguiente para volver a verla.

                   Por la mañana, a las siete y media, iba a esperarla a su puerta. Salía, nos dábamos un beso y hablando y riendo, cogidos de la mano calle alante, íbamos a trabajar, ella a Hacienda y yo a la Caja de Ahorros. Nos despedíamos con otro beso que nos hacía salir los colores a los dos (entonces besarse en publico era, casi, casi, pecadito mortal- y se lo que digo-) y quedábamos para vernos a las diez y diez en "Bristol"- una cafetería que había en el Altozano- para desayunar juntos. Luego vuelta a la oficina hasta las tres que salíamos de trabajar y, cogidos de la mano, regresábamos al Barrio de las Casas Baratas", nuestro barrio, haciendo planes para la tarde.

                   Yo me sentía importante a su lado. Era maravilloso quererla y senetirme querido por ella. ¡Dios que feliz era!. Estaba enamorado y teníamos (entonces no lo sabíamos) casi cuarenta años por delante para disfrutar de "ese regalo".

                   Atrás quedaban, como entre niebla, mis recuerdos de infancia, los amigos, el instituto, alguna época de tristeza amorosa y aquella voz, aguda y limpia de la que  tanto disfruté hasta que " me hice hombre". Ahora tenía una voz nueva, hermosa y grave, y la música seguía fluyendo en mi cabeza.

                   Además, tenía a Hortensia. ¿Qué más podía pedir?. Habíamos crecido, nos habíamos encontrado y echado a andar juntos, y ahora, amarla y sentirme amado por ella era la experiencia más hermosa que jamás hubiera podido imaginar que tendría la suerte de vivir y por la que me consideraba un hombre aforntunado.

                   Desde entonces, todo, o casi todo lo que he vivido con ella está en la novelita de " El Barrio de las Casas Baratas" y en las sesenta y tantas canciones que a lo largo de estos años he escrito.

                   Han sido cuarenta años en los que aunque ha habido momentos difíciles, tristes y algunos dolorosos y amargos; también han sido maravillosos por cuando he aprendido y gozado con ella de una vida llena de proyectos, de ilusiones y de amor.

                   Se marchó el 24 de Noviembre de 2011, a las siete de la mañana, y me dejó dos hijas, que heredaron su poderío y su hermosura, Marta y Laura; cuatro nietos; el ama tronchada y desangrándome.

                   ¡Cómo te echo de menos, hermosa mía! . Donde quiera que estés, hoy y aquí,... también somos. ! Un beso. Te amo.

 

                                                                                                                          ¡Volveremos a vernos, estoy convencido! 

           

                  

 

 

                                                                             

                                                                    4. Emociones, Flashes, bocetos... instantes_  (1996/ 2015

 

 

 

                                                            

 

 

                                                                                    

 

                    Pasión, alegría, tristeza, desesperación, dolor, miedo, rabia, ilusión, celos, ansiedad, amor, desamor, gozo, belleza...

                    Hay personas que a través de la música, la literatura, la pintura, el cine o cualquier otro medio imaginable, con historias reales o inventadas, son capaces de despertar en los demás las emociones y sentimientos que, dormidas o a flor de piel, todos llevamos dentro. ¡Que extraordinario y hermoso es ese don! y como admiro a quienes lo tienen.

                    Yo sé, mejor que nadie, que nunca he sido nada del otro mundo ni como músico, ni como escritor y para ser sincero, tampoco me ha importado.

                    Soy lo que, quizás, cualquiera con "amor propio y aspiraciones", tacharía de manera despectiva de mediocre, pero yo no me considero así, ¡qué vá!. Es más, creo que también en este aspecto, he sido y soy afortunado porque siempre he tenido la inspiración, la intuición y la constancia necesaria para hacer lo que pretendía. Vamos que me he apañado.

                   Claro que me habría gustado ser un buen músico o un buen escritor para saber expresarme mejor. Lo intenté cuando joven  en la música y la experiencia fue dura y decepcionante; y reconozco que me sentí liberado cuando acepté mis límites y agradecí los dones que me correspondieron en el reparto, que han sido, si no muchos, si sufiencientes...

                   Con ellos, en el 96 junté mis recuerdos de infancia y juventud en " El Barrio de las Casas Baratas" y en 2005, cuando nació mi primera nieta, Lucía, sentí la necesidad de hacer balance de lo vivido y recrearme en contarle a un hipotético escuchante (De Isi a Dro) lo afortunado que había sido al haber compartido los últimos treinta años de mi vida, con una mujer hermosa, poderosa y valiente a la que amaba y por la que me sentía querido; haber sido padre de dos hijas y abuelo. ¡Ah! y de paso, quejarme y criticar como siempre aquellas cosas que veía a mi alrededor y no me gustaban, utilizando la música y la poesía.

                    Han pasado casi diez años desde entonces y en este tiempo he dejado, como flashes, los bocetos de los instantes_ más preciosos, más felices y también los más dolorosos y tristes que he vivido desde aquella primavera del 72.

                    Ellos hablan, por mí, de mis sueños, de mis miedos, anhelos y creencias; de mis estados de ánimo, (de volar en las alturas y a ras de suelo) y también de mis luchas y contradicciones que han sido, son y serán muchas, mientra viva.

                    

                                                                      

 

                                                                                                                  

 

                                                                                                    

 

                                                                       

                                                                              5. Epílogo  (Otoño de 2015)

 

                       Sesenta y cinco años no son muchos, pero si suficientes para pensar que una buena parte del camino está andado y tengo que reconocer que, por desgracia, no soy ni más sabio ni mejor que cuando era niño

                       He cometido muchos errores, mantenido actitudes que ahora veo que fueron equivocadas y vivido épocas de conflictos, decepción y tristeza que me gustaría olvidar. De todo ello he intentado aprender. He tenido el gozo de amar y ser amado y he sentido quebrarse mi alma y mi fe por el dolor y la desesperación cuando Hortensia se marchó.

                       Siempre he buscado, yo diría que incansable y pertinaz, hasta hoy- y lo seguiré haciendo mientras viva- respuesta a todas las inquietudes y dudas que me han planteado mi corta inteligencia y mi deseo y mi afán de saber qué y quién soy; de donde he venido y a donde voy- sin importarme las contradicciones en que hay podido incurrir y tratando de ser fiel y consecuente con lo que en cada momento he creido. He sacado mis propias conclusiones y en estos "instantes" están.

                       Y lo que al principio fue un entretenimiento, el tiempo y las cinrcunstancias lo convirtió en necesidad; en una terapia que durante mucho tiempo alimentó y reconfortó mi alma y que en los últimos años, unas veces ha sido pomada que alivió el dolor y otras, sal en las heridas.

                       No creo en religiosos, ni gobernantes y lamento estar convencido de que ninguna canción cambiará el mundo (aunque ya me gustaría) porque sé que, como hasta ahora ha sido, ya se encargarán quienes detentan los poderes fácticos de hacer cuanto sea necesario para que todo siga igual.

                       Creo en las personas. Aprecio y admiro en ellas la inteligencia, el valor, el respeto, la inocencia, la ingenuidad, la bondad, la ternura y el ser capaz de ponerse siempre en los zapatos del otro, huyendo de juzgar a nadie.

                       Creo  en el poder de una sonrisa, aunque yo no sonría mucho últimamente. Me duele el dolor y el sufrimiento propio y ajeno y si en alguna ocasión-que seguro que si lo he hecho, lo he causado a alguien-, pido perdón por ello; y confieso que he sido y soy un hombre afortunado por todo lo que la Vida me ha "regalado" sin merecerlo.

                       Creo que hay vida más allá de la muerte física y que todo lo que ha de suceder ya está escrito en el Pacto que hice y firmé para venir aquí y cuyas características y condiciones  acepté y olvidé cuando todo "fundió a negro". Creo que el Universo y todo cuanto en el existe no es fruto de la "casualidad" y si la obra de un Creador. Él conoce mi fragilidad, mi debilidad y mi limitado entendimiento...

                        Él dirá. Toca esperar y dejarse llevar...

 

                                                         Volveremos a vernos. ¡Estoy convencido!

                                                                                          Al-Basit. Otoño 2015        

 

 

                                                     

 

                                                                    

 

 

 

 

 

      

                                                                                           

                                                                            6. ¿y ahora qué?  (Marzo de 2016)

 

                        - Y ahora, después de Instantes ¿Qué harás, Isidro?

Aquí estaba, de nuevo delante de mi y tan hermosa, radiante y provocadora como la primera vez que nos vimos.

                        - No sé. Tu sabrás qué me queda por hacer. La única que conoce los detalles del Pacto que hicimos eres tú. Yo, lo único que sé es que cuando acepté tu ofrecimiento todo se fué a negro y después, aunque lo he intentado, nunca he conseguido recordar... 

                        - Ya...-sonrió- Era una de las condiciones.

                        -  De todas formas creo que he dicho todo cuanto tenía que decir.

                        -  Bueno, si sientes la necesidad de hacer algo más, pues adelante.

                        - Si, pero ya sabes que cada vez me cuesta más expresarme y que para la música tampoco es que tenga muchos recursos, más bien al contrario. Además los años se notan...

                        - Eso es por el traje-rió- poco a poco se va gastando y... De todas formas, si algo surge, tú empieza... ¿Tal vez  "Invierno"?-rió-...después de Otoño...

                        - Si. He estado reinando, ultimamente,  y tengo algunas ideas. Quizás me anime y... Pero oye, ¿tú como sabes qué?...- y esta vez rompió a reir con ganas. 

                        - Perdona, no quería... ¡Pues venga, empieza! y si no lo terminas aquí ya lo harás allí...

                        Era una hermosa noche de marzo y estaba raso como "ojo grillo"  el cielo estaba cuajado de estrellas.

                         - ¿Queda mucho?- le pregunté.

                         - No pienses en eso. Tú vive - y guiñó un ojo y sonrió. Volveremos a vernos.

                         - ¡Estoy convencido!, contesté... 

   

                          

 

                         

                         

   

                                                                                                                                                                                                

                                                                

 

 

30 años. Agosto de 2005

"Me gusta cuando hablas, mirándome a los ojos, y abres los cerrojos de tu intimidad y me invitas a pasar, como hace treinta años, a compartir amor y soledad. Me gusta acariciarte y recorrer tu cuerpo, leyendo verso a verso lo que el tiempo ha escrito en él y me gusta, piel con piel, subir juntos al cielo,  tenerlo entre los dedos y volver. (30 años)"

Un hombre afortunado. Febrero de 2008

"Conozco los mil caminos que hay entre tu pie y tu boca, y esa sensación golosa de ser querido y querer y el perfume de tu piel, cuando en celo nos buscamos, y cada rincón de casa donde nos hemos amado; (Un hombre afortunado)

Hasta el último renglón. Enero de 2011

"Déjame pintar un sol si está nublado. Métete bajo mi sayo si empieza a llover. Pregúntale a mis ojos si te engaño, eres mi pan, mi agua, mi hambre y mi sed…Quiero ir contigo al país de “nosotros” y remendar juntos los rotos que nos haga el destino. Quiero, si tú quieres, corazón, escribir, de    este guión, juntos, hasta el último renglón."   (Hasta el último renglón)

200 Latidos. Septiembre de 2011

Era junio y llovía en tus ojos, y en los míos cayó un aguacero... Y cogidos de la mano, como niños perdidos, mirando al cielo, recorrimos, pasito a paso, las calles del miedo. Y me abrazo a  tu cuerpo cansando y herido porque quiero  absorber tu   dolor, para compartirlo..porque quiero ser uno solo” contigo. Un corazón y 200 latidos. (200 latidos.) 

Hortensia . Marzo de 2012

"...Y di que le lleven, cada día, una rosa roja y una nota que en mi nombre escribas que diga:” hoy y aquí somos”…  más allá del dolor y las heridas, más allá del dolor y de la vida. Más allá…" (Hortensia)

Ellas. Julio de 2012

"Y le doy gracias a Dios por el regalo que ha sido ser su padre en la tierra  y tu marido…." (Ellas)

Salinas, 13 de Noviembre. Octubre de 2012

La trajo el viento del sur, hasta  Salinas un día, su perra y su soledad  y el alma llena de heridas…(Salinas, 13 de noviembre)

Son. Marzo de 2014

"Siempre he querido escribir para mis hijas una canción que al escucharla les haga sonreír y que diga como son "(Son)

El Pacto . Abril de 2014

Cuando sopla el viento de arriba puedo oír como entonces su voz sugerente y apasionada: 

"Si decides ir dímelo, para darte algunos consejos y vestirte para la ocasión; lo que has visto es lo que te ofrezco..." -guiño un ojo y sonrió-" ( El Pacto)

 

Epílogo. Mayo de 2015

Te estaré esperando con mi mejor sonrisa; nervioso, pero feliz, para ir contigo a la otra orilla... (21 gramos)